UN PARAÍSO DE 1.100 METROS CUADRADOS PARA VIVIR INTENSAMENTE
Traspasa el umbral de nuestras casas y descubre un universo de sensaciones en nuestros exteriores. Más de 1.100 metros cuadrados completamente vallados donde la naturaleza y el confort se entrelazan para regalarte experiencias que permanecerán grabadas en tu memoria mucho tiempo después de tu partida:
Para los amantes de la buena mesa y las conversaciones sin fin
Barbacoas que reúnen historias: Dos espacios generosos donde el ritual ancestral de cocinar con fuego se convierte en el centro de la experiencia. Imagina el aroma de la leña mezclándose con el de una paella cocinándose lentamente mientras las risas y conversaciones fluyen tan naturalmente como el vino en las copas. Cada comida al aire libre se transforma aquí en una celebración de los sentidos.
Leñero siempre preparado: El fuego, ese elemento que ha reunido a la humanidad desde tiempos inmemoriales, está garantizado con nuestro leñero bien surtido. La leña está incluida sin coste adicional, para que puedas disfrutar tanto de la calidez de la llama como de su hipnótico baile.
Para redescubrir la infancia (tanto niños como adultos)
Paraíso infantil seguro: Un espacio con césped artificial donde los más pequeños podrán experimentar esa libertad de juego que parece perdida en las ciudades. Tobogán, columpios y caseta de madera les esperan para despertar su imaginación y permitirles descubrir el placer infinito de inventar mundos sin necesidad de pantallas. Aquí, las risas infantiles se mezclan con el canto de los pájaros en la banda sonora perfecta de tus vacaciones.
Torneos improvisados de ping pong: Equipada con todo lo necesario, nuestra mesa se convierte en escenario de competiciones familiares donde la habilidad y la suerte se dan la mano entre risas y falsas acusaciones de trampas. Quizás sea aquí donde descubras talentos ocultos de los tuyos o donde se generen esas anécdotas que se repetirán en futuras reuniones.
Para el arte de no hacer nada
Hamacas entre pinos veteranos: Encuentra tu rincón perfecto bajo la sombra de pinos que llevan más de 50 años mecidos por la brisa de La Pesquera. En nuestras hamacas estratégicamente ubicadas, el tiempo parece detenerse mientras el viento susurra secretos entre las ramas y tu mente por fin desconecta del bullicio urbano.
Miradores del atardecer: Hemos colocado bancos en ubicaciones privilegiadas donde podrás contemplar cómo el sol se despide pintando el cielo con una paleta imposible de reproducir. Mientras los pájaros ofrecen su concierto vespertino anunciando el final del día, es el momento perfecto para un suspiro profundo, esos que llenan no solo los pulmones sino también el alma.
Árbol del tiempo: Nuestra higuera y el olivo permanecen como testigos silenciosos del paso de las estaciones, ofreciéndote la oportunidad de reconectar con los ciclos naturales que en la ciudad pasan desapercibidos.
Para que solo pienses en disfrutar
Aparcamiento sin complicaciones: Olvídate de las típicas preocupaciones urbanas de dónde dejar el coche. Dispondrás de espacio para estacionar cómodamente tanto fuera como dentro de la parcela.
Salón para momentos compartidos: Un espacio generoso donde grupos de hasta 60 personas pueden reunirse para celebrar la vida. Imagina largas sobremesas donde el tiempo no apremia, juegos de mesa que rescatan el arte de la conversación o simplemente el placer de estar juntos en un entorno que invita a la complicidad.